Negociaciones sobre la diversidad biológica: ¿Qué son y para qué sirven?

News slide-07.png

En este momento, la mayoría de países del mundo se encuentran en Cancún, México, negociando posiciones nacionales en base a proyectos de decisiones que contribuirán en la forma en cómo gestionamos la diversidad biológica en el Perú. ¿Qué significa todo esto?

Escribe Diego Padilla

Artículo en colaboración con el Global Youth Biodiversity Network

El esfuerzo de las naciones para proteger la diversidad biológica

El 22 de mayo de 1992, luego de un proceso internacional de negociaciones en las Naciones Unidas que empezaron en 1988, se logra consenso sobre el Convenio de Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) y fue puesto a disposición de los países para su ratificación a partir del 5 de junio de 1992. Debes recordar esta fecha bastante especial, pues fue la aun recordada Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro, conferencia que generó la adopción de 3 tratados internacionales para enrumbar a las naciones del mundo hacia el desarrollo sostenible. Uno de los tratados abordaba el cambio climático y cómo estabilizar la emisión de gases contaminantes en la atmósfera (UNFCCC); otro de los tratados es la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD), el cual se enfoca en la generación de estrategias y soluciones para detener los procesos de desertificación en el mundo; y un acuerdo mundial que buscaría hacer frente a la pérdida global de biodiversidad y su uso sostenible: el CBD.

El CBD y su ratificación por la mayoría de las naciones del mundo representa un gran avance en la conservación de la diversidad biológica. Este tratado tiene 3 objetivos:

  1. Conservación de la diversidad biológica
  2. Utilización sostenible de sus componentes
  3. Participación justa y equitativa de los beneficios que de ella se deriven

Como se puede ver, este es el primer intento de la comunidad internacional de generar un instrumento jurídico legal vinculante en favor de la diversidad biológica. A diferencia de otros tratados que abordaban a las especies (como CITES) o a los ecosistemas (como RAMSAR) de forma sectorial, el CBD tiene un enfoque integral y ecosistémico. Asimismo, incluye criterios sociales y económicos. 

Es importante mencionar que el CBD, buscando alcanzar sus objetivos, adoptó 2 protocolos complementarios.

  • Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología (PC): Aprobado en 1999, es un Instrumento que regula la forma en cómo se manejan los organismos vivos modificados productos de la biotecnología moderna.
  • Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que deriven de su Utilización (PN): Aprobado en el 2010, es un instrumento que busca facilitar el cumplimiento del objetivo 3 del CBD.

Cabe mencionar que, con el fin de mejorar el proceso de implementación del CBD,  en el 2010 se aprobó un nuevo acuerdo global: el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, en el cual se definieron las Metas de Aichi. Estas son 20 metas agrupadas en 5 objetivos estratégicos que actualmente orientan la política internacional y nacional de la mayoría de países vinculada a la diversidad biológica, buscando hacer frente a la falta de concientización por diferentes actores, la necesidad de conservación, las formas para su uso sostenible, las capacidades e información que se necesitan, entre otros. Es por ello que el período 2011-2020 fue declarado como la Década de la Biodiversidad de las Naciones Unidas (UNDB), con el propósito de visibilizar la necesidad de tomar acciones urgentes para hacer frente a la pérdida de biodiversidad en todo el mundo.

Los países tienen que ponerse de acuerdo, pero ¿cómo lo hacen?

Es importante mencionar que, al ser el CBD un tratado internacional, los países que los ratifiquen tienen un marco jurídico vinculante, es decir, tienen la obligación de cumplir lo que allí se acuerda (y destinar dinero para ello). Y aquí es donde las cosas se ponen interesantes.

Todos los países que aprueban adoptar el convenio, se encuentran comprometidos internacionalmente a implementar las decisiones que se tomen en su máximo órgano de decisión: la conferencia de las partes, es decir, la COP. Para lograr alcanzar estos objetivos tan desafiantes, el CBD tiene una estructura interna compleja en la que no sólo se toman en cuenta la forma en cómo deben tomarse las decisiones entre los países, sino cómo deben involucrarse algunos actores no gubernamentales, qué información o tecnología se necesita para su implementación, cómo debe llevarse a cabo la implementación, etc. ¿Qué quiere decir todo esto? Que, desde hace 23 años, nuestros países vienen reuniéndose para lograr consensos que permitan frenar la presiones globales y locales que están generando que la diversidad biológica sea afectada de forma negativa.

Así, la COP es la conferencia más importante del CBD y se lleva a cabo cada dos años. En esta conferencia, no sólo asisten los países miembros del CBD, sino otros países que no han ratificado el convenio y van en calidad de observadores, como el caso de Estados Unidos de América. También asisten organismos intergubernamentales, la cooperación internacional, la academia, organizaciones de sociedad civil, etc. Este formato de participación no sólo permite tener un proceso transparente al momento en que los países se ponen de acuerdo, sino que da paso para que los actores no gubernamentales puedan manifestar sus preocupaciones para que los países tomen decisiones que respondan de manera oportuna a la pérdida de diversidad biológica y sus vinculaciones con sectores de la población.

Decir que los países negocian hace referencia al hecho de que, sobre un tema en especial, algunos países pueden estar de acuerdo con una decisión, otros no tanto, y otros en contra, pero deben encontrar la manera de ponerse de acuerdo. En las COP, los países presentan y justifican sus posiciones y empiezan a negociar, es decir, buscan convencer, sustentar, a veces ceden, o incluso forman bloques con otros países con intereses similares, a fin de que las decisiones respondan a sus necesidades. Como los países del mundo son diferentes y tienen necesidades diferentes también, el proceso es sumamente complejo, toma tiempo y requiere de mucha capacidad por parte de los países y de los observadores. Pero una vez que se logra, se tienen resultados de impactos importantes.

El impacto de las decisiones sobre diversidad biológica en el Perú

Hasta este punto, vemos que las negociaciones en la CBD es un proceso que requiere de paciencia y alta capacidad técnica. Pero es algo que al Perú le ha generado oportunidades bastante especiales. A continuación, 3 de los resultados obtenidos a nivel de política nacional desde las decisiones adoptadas en el CBD:

  1. Financiamiento de acciones a favor de la biodiversidad: El Perú tiene que cumplir los objetivos del convenio y las decisiones que se tomen. Para ello, debe destinar dinero. Estos fondos han permitido que tengamos una estrategia nacional de diversidad biológica, que sirve de orientación para las estrategias regionales (sí, los gobiernos regionales también deben destinar recursos financieros para cumplir con los objetivos del CBD).
  2. Información sobre el estado de la diversidad biológica: Para poder informar a la comunidad internacional sobre cómo nuestro país está cumpliendo las Metas de Aichi, se generan reportes periódicos cada 4 años sobre el estado de la diversidad biológica en el país. Así, por ejemplo, tenemos el reciente Quinto Informe elaborado por el Ministerio del Ambiente, a través de la Dirección General de Diversidad Biológica (punto focal nacional del CBD).
  3. Marco jurídico vinculante para la regulación de los OVM: Como el Perú ha ratificado el Protocolo de Cartagena, tiene compromisos que asumir respecto a los Organismos Vivos Modificados (OVM). En este grupo, por ejemplo, se contemplan los cuidados que debe tener el país para el ingreso de transgénicos. Para ello, el país aprobó una moratoria de 10 años al ingreso de OVM, periodo durante el cual se deben analizar los riesgos y consecuencias a los ecosistemas y la sociedad de permitirse su ingreso.

Existen una serie de resultados más que se han logrado, por ejemplo, las consideraciones de los asuntos marino-costeros o los asuntos relacionados a los pueblos indígenas, el programa de agrobiodiversidad, la conformación de la Comisión de Biocomercio, la conformación del Consejo Nacional de Diversidad Biológica (conadib), entre otros. Los indicados son sólo algunos. Es incierto saber si nuestro país habría destinado recursos para estos objetivos si no existiera un marco jurídico vinculante a nivel internacional. Lo importante es que existe este instrumento en el que podemos apoyarnos desde la sociedad civil para exigir que nuestro país tenga metas aún más ambiciosas a favor de la diversidad biológica y de los aspectos sociales y económicos que a ella se vinculen.

No sólo es importante que nuestro país invierta en capacidades técnicas para atender los procesos de la CBD, sino que es fundamental el involucramiento y seguimiento a las negociaciones y decisiones por parte de la sociedad civil organizada, a fin de garantizar que las posiciones del Perú no sólo defiendan los intereses nacionales, sino que demanden mayor ambición y urgencia por parte de la comunidad internacional.

Participar en los procesos del CBD, como hemos visto, es tan importante como participar en los mecanismos habilitados para sociedad civil a nivel local en nuestro país.

La pregunta que nos toca formularnos es ¿estamos listos para hacerlo?