Despiértame, cuando pase el huaico

Estamos en tiempos de huaicos, desbordes de ríos y cientos de personas afectadas en diferentes partes del Perú. Muchas partes involucradas, entre el estado y la sociedad civil, en este problema que se repite año tras año, lamentan las pérdidas, se defienden de toda responsabilidad y buscan culpables. Ahora, ¿a quién le echamos la culpa?

Escribe Franz N. García Huazo

Crónica de una tragedia anunciada (y repetida)

¡Dios mío, por favor!, ¡Llamen a los municipales, que vengan a ayudar!, ¡Ay no, qué impotencia!, ¡Dios santo, detenlo! Son algunas de las frases de desesperación de los vecinos de Chosica que han sido afectados por huaicos. Pérdidas materiales y de vidas humanas ensombrecen estos lugares, a causa de un desastre natural que viene cada incierto número de años a devastar calles y viviendas. Uno de los casos más representativos se localiza en Chosica, donde se reportan huaicos desde 1825, según un reportaje del 29 de enero de Panorama (para ver el reportaje, dar clic aquí); así, prácticamente durante toda la vida republicana del Perú, la naturaleza le enseña a los chosicanos que algunas quebradas no deben ser habitadas ni transitadas, pues una tragedia le puede ocurrir a quien haga caso omiso.  

¿Pero cómo puede el gobierno central permitir todas estas desgracias?

Un momento… 
El estado peruano tiene implementado el “Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres” -SINAGERD, el cual articula todos los esfuerzos del estado para la prevención de desastres naturales en el Perú. Instituciones como el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) y el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico - (INGEMMET) forman parte de este sistema. Invitamos a los lectores a seguir por los medios de comunicación y redes sociales a estas instituciones para que vean las acciones que han tomado estas instituciones antes, durante y después de cada desastre ocurrido. 

Continuando con el ejemplo de Chosica, INGEMMET ha advertido varias veces que en las zonas donde han sido afectadas por huaicos, lo estrictamente recomendable es la reubicación de las poblaciones a zonas menos vulnerables. INGEMMET viene realizando estudios de peligros geológicos por más de 30 años, llegando a varias generaciones de autoridades municipales los estudios técnicos que recomiendan la reubicación de las poblaciones afectadas. Sin embargo, en los últimos 22 años, el alcalde de Lurigancho - Chosica, Luis Bueno (sí, 22 años de alcalde) ha permitido que se incremente la población en todo Chosica, incluso en las quebradas donde ya han ocurrido huaicos previamente, según el anteriormente mencionado reportaje del 29 de enero de Panorama. Recientemente, en el mismo reportaje, se ha escuchado al alcalde hablar de “reasentamiento” (volver a ubicar a los afectados en el mismo lugar) en vez de “reubicación” (cambiar la ubicación de los afectados, preferentemente, a una zona que no sea vulnerable a desastres). Esta idea se refuerza cuando en el mismo reportaje, se observa cómo los muros de contención que encauzan a los huaicos están debilitándose en sus bases. 

La imagen se muestra el cauce pavimentado del huaico, lo cual hace que gane más velocidad y sea más destructivo (Fuente: Panorama, 29 de enero del 2017)

Por si fuera poco, parte de la población que vive en zonas vulnerables en Chosica ha mostrado su rechazo a dejar sus hogares para vivir en zonas seguras, según el mismo reportaje mencionado, donde también se menciona que una de las razones es porque las poblaciones poseen títulos de propiedad, servicio de luz, agua, desagüe entre otros, a pesar de vivir en zonas de alto riesgo. Entonces, ¿qué criterios tienen las instituciones que brindan estos servicios a habitantes de zonas con alto riesgo de desastres sobre ellos? Tal vez poco o nulo, así como la municipalidad de Lurigancho-Chosica (y por qué no, la Municipalidad Metropolitana de Lima también).

Viviendas y pobladores viven al filo de pendientes empinadas y rocosas, poniéndose en riesgo ante un deslizamiento (Fuente: Panorama, 29 de enero del 2017)

“Ah, pero eso es Chosica. Por donde yo vivo no pasa nada de eso”.

Ojalá sea cierto, pero…

Según INDECI, en lo que va del 2017, han ocurrido problemas por huaicos, inundaciones e incremento de lluvias en Ayacucho, Arequipa, Ancash, Apurímac, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Huancavelica, Huánuco Moquegua, Piura, Puno, Tumbes y Ucayali (INDECI ofrece una lista de las emergencias por desastres ocurridas en diferentes años. Para acceder al buscador, dar clic aquí). Además, recuerden que un huaico puede sorprenderlo cuando menos se lo imagine, tal y como el caso de los baños termales de Moyobamba, en San Martín, que en el 2014 fueron destruidos por un huaico tras 12 horas de lluvia, o el caso de Aguas Calientes, en Cusco, que en el 2010 fue afectada por una huaico que destruyó parte de la ciudad y la aisló por un tiempo, junto con pobladores locales y turistas que se dirigían a Machu Picchu.

Finalmente, recalcó la idea que reubicar a personas que viven en zonas vulnerables a desastres siempre será más económico que invertir en “mitigar” los efectos de los desastres en la zona. Y eso se debe a una sencilla razón:

La frecuencia de los desastres y la magnitud de los daños causados por estos son limitadamente predecibles; por ello, aunque se construyan estructuras de control de desastres, siempre existirá una probabilidad de falla, debido a la incertidumbre, por ende, siempre existirá una probabilidad considerable de pérdidas materiales y pérdidas de vidas humanas. Y en valoración económica, la pérdida de una vida humana no puede ser valorizada…

Si solo una vida tiene un valor incalculable, miren a Chosica, donde ya van 14 muertos y 30 mil damnificados…

Por esto, desde Centro Urbes recalcamos la importancia de tener compromiso y voluntad política para lograr una adecuada gestión del territorio, para enfrentar problemas como el asentamiento humano en zonas de alto riesgo de desastres, y otros problemas, como el tráfico de terrenos, la expansión urbana no planificada y el asentamiento humano en zonas de ecosistemas existentes en la periferia de las ciudades. Por esto, deseamos que se logre una adecuada y eficiente gestión del territorio en nuestro país.